Metáfora de una rosa marchita

Y su vida sentimental empezaba a brotar del aquella semilla, su alma no sabía en lo que florecería su esencia, no crecía por escasez de agua.Él apareció en forma de agua la miró y aprovechó la sutileza de su dulzura para hacerla dependiente a sus cuidados..Comenzó a creer en él en forma de agua, y de los cuidados que él le daba, la hidrataba, la acariciaba y cuando se sintió seguro comenzó a moldearle el corazón….Conforme brotaba y crecía llego eso que tanto esperaba, brotar y ser flor, era una rosa preciosa y ligera. Conforme abrían sus pétalos y el sol la iluminaba, reflejaba un resplandor de felicidad, mientras él sentía celos de ver tanta belleza y tenía la necesidad de opacarla porque ella le pertenecía. Entonces ya no la daba agua todos los días, ya no acariciaba su alma, muchas veces le arrancaba los pétalos para que al reflejarse con el agua se sintiese fea. Sin entender por qué ese ser que ella amaba la trataba así, decidió entregarle más pétalos de su amor sin importar el dolor que sentía… el lo recibía y quería cada vez más. Comenzaron a salir espinas en la rosa, por cada lágrima que derramaba y se sentía cada día más sola y marchita… dependía de él cada día más. Él no iba desistir en la tarea de secarla y verla necesitarlo cada día más. Las espinas no dejaban de salir, ella se sentía culpable por haber brillado tanto y haberle hecho sentir a él que no lo necesitaría más, sin embargo, ella nunca entendió que su brillo era solo la proyección de su alma reflejada en la suavidad de sus pétalos. Un día, él decidió cortarla, sin importar el dolor que podría causarle. No quería verla brillar nunca más y no iba a permitir que toda esa belleza endulzara la mirada de alguien más. Rosa miraba él brillo de la luna, y decidió preguntarle: “luna, a caso es tu brillo el dolor más grande la noche?” La luna le respondió, mi brillo es la esencia de mi alma, me pertenece, lo acepto y proyecto en la noche luz, y acaricio a las estrellas. La rosa se sentía cada vez más triste porque ya no era la misma flor robusta y alegre… dijo entonces a la luna, yo he dejado de brillar, me he marchitado, entregué mi alma a la persona que creí que me amaba. Ahora solo me quedan pétalos secos, espinas y dolor… y se que nadie me amará así como estoy… solo él, que aunque se que ya no soy bella el sigue conmigo.La luna le aconsejó no pedir amor a quien no te ama, que el amor, el que te hace sentir plena y te hace brillar, es el que desprende tu alma desde dentro, desde el centro de tu corazón. Una persona que te hace depender de él para vivir no se ama a sí mismo al punto que te necesita a ti para sentirse importante. No dejes de brillar rosa, alegras la vida de muchas personas. Rosa desconsolada decidió alejarse de una vez por todas de ese ser en forma de agua que alguna vez la alimentó… cuando hablo con él, el no pudo resistir tal amenaza y envuelto en rabia decidió arrancarla desde la raíz para dejarla sin vida y que no pudiera crecer nunca más… fue la luna testigo de tal arrebato, más triste no podía estar. Conspiró a las estrellas y a las nubes precipitaron la tormenta con tal fuerza que ese ser en forma de agua no tuvo más remedio que esparcirse por el campo.Esa lluvia adolorida le devolvió la vida a la rosa, y la rosa se reunió con más flores como ella para brillar con más fuerza.No permitas que nadie te arranque la vida, los sueños y tus ilusiones. No confundas amor con necesidad. Amar es sinónimo de respeto y de tolerancia. Brilla lo más fuerte que puedas, ámate. DramaQueen

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